Enormidad no quiere decir realmente enorme. Quiere decir increíblemente horrible.
El problema con la enormidad en el marketing es que no funciona. La enormidad debiera llamar nuestra atención, sin embargo nos apaga y deprime.
Muestra demasiados colores brillantes, promesas imposibles, o bronceados perfectos y no obtendrás un gran resultado, obtendrás una audiencia cansada y aturdida.
Si reduces las cosas, conviertes todo en un problema con una solución, la gente estará ansiosa de ayudar, por que a las personas les gusta estar del lado que gana, tomar crédito y formar parte de algo que funciona. Si tienes un problema de los grandes, algo que tomara un trabajo y constancia titánicos, y que probablemente no sea sustentable, entonces tendrás que ingeniártelas para encontrar algo aun mas chico.
No suena lógico, pero es la verdad.